"Un bolígrafo para cargar las tintas"

Artículo de Benjamín Gutiérrez Varela, publicado en el diario El Comercio


Artículo de Benjamín Gutiérrez Varela, diputado socialista en la Junta General del Principado, publicado en el diario El Comercio (28/01/2009)

Aunque el debate parlamentario es un proceso argumentativo que pretende resolver, por medio de razones, una controversia política, lo cierto es que, en muchas ocasiones, se resuelve sólo en función de la aritmética parlamentaria. De ahí que en la Junta General del Principado al PP no le resulte de mayor interés la práctica del arte de la discusión, de la oposición dialogada y del razonamiento en la búsqueda de «la verdad» sobre un determinado asunto y haya optado por transformar el debate político en un mero ejercicio de palabrería. Practican una estrategia de comunicación basada en ofrecer una noticia de impacto, que llene los titulares de los medios de comunicación y en la que poco o nada importan las formas, el fondo, dónde está la razón o quién la tiene, y cuyo eje argumental favorece el descrédito de la política y de todas las personas que participamos en ella.

Ejemplo de lo que digo son las disparatadas declaraciones de la portavoz del PP en materia de emigración, Elma Alonso, la cual, pese a disponer de la detallada información facilitada por la Consejería de Presidencia, Justicia e Igualdad, arremete contra sus responsables con tanta falta de rigor como de argumentos. Habla la señora diputada y pone como ejemplo del supuesto despilfarro «un bolígrafo de 580 euros», cuando la realidad, tal y como consta en la factura que se le remitió, se trata de una compra de 500 bolígrafos, por un importe unitario de un euro (sí, un euro) que, sumado el IVA, da un total de 580 euros, adquiridos en 2008 como regalo institucional, con motivo de la celebración del centenario del Centro Asturiano de Santa Fe y el 75 aniversario del Centro Asturiano de Paraná. Por tanto, no se trata de un lujoso bolígrafo, se trata de quinientos sencillos instrumentos de escritura que, como valor añadido, llevaban serigrafiados el escudo de Asturias, un modesto símbolo de nuestra tierra que llenó de alegría a centenares de emigrantes asturianos en Argentina. ¿Se puede considerar esto un despilfarro? Rotundamente, no.

Por si esto fuera poco, no duda en calificar de «burla a los ciudadanos» los gastos realizados por los altos cargos de emigración. Así, por poner otro ejemplo, censura el gasto de viajes por importe de 18.758 euros de la consejera de la Presidencia. Olvida la señora diputada que la emigración asturiana tiene todo el derecho a participar en la vida social y política de Asturias y ser atendida en sus razonables demandas, entre las que figuran tener contacto con su Gobierno. Dicho lo cual, que es lo más importante, tampoco 'repara' que desde septiembre de 2008 a septiembre de 2009, ambos inclusive, son trece meses y no nueve (como afirma), ni que los motivos de los viajes se ciñen en exclusiva a la materia objeto de la crítica (emigración), sino que corresponden al desarrollo de la gestión de la consejería en materia de igualdad, justicia, seguridad, conferencias sectoriales, emergencias, actos de representación institucional, etcétera.

Valora con calificativos despectivos y argumentos falaces la gestión de la política de personal de la consejería, por el hecho de que una persona concreta ha tenido sucesivas responsabilidades en diversas áreas y lo hace, seguramente, con base en una muy elevada autoestima, ya que, de lo contrario, no parece razonable negar la capacidad a esa persona, cuando ella misma ostenta a la vez la responsabilidad de las portavocías del Partido Popular en ambas materias (seguridad y emigración).
Ante estas actitudes, que ya no son hechos puntuales ni pueden calificarse de un mero exceso verbal, cabe preguntarse: ¿por qué viene ocurriendo todo esto? Pienso que, lamentablemente, se corresponde a un afán competitivo por ganar espacio en los medios de comunicación, gracias a titulares sensacionalistas. Parece que no importa hacerlo, aunque se haga a costa del descrédito, no de una persona en particular, que también, si no de la política en general, a costa de la verdad, a costa de lo que sea, desterrando así de la práctica política del Partido Popular cualquier afán colaborativo basado en una oposición rigurosa, en una crítica constructiva o en la elaboración de propuestas alternativas.

Para finalizar, un solo deseo que, cuando dentro de unos días se reanuden los debates en el Parlamento, esa institución que otorga un lugar preferencial a la palabra, todas y todos hagamos lo posible por modificar actitudes, para que prevalezca y se fomente el debate, con altura de miras, con claridad de propósitos y con argumentos de razón. La sociedad asturiana no se merece menos.