Los Presupuestos del Estado en Asturias. Breve historia cifrada.

Artículo de Javier Fernández publicado en el diario El Comercio

Artículo de Javier Fernández publicado en el diario El Comercio.

De modo recurrente, el inicio del otoño trae siempre consigo el debate de los Presupuestos Generales del Estado para el próximo ejercicio. La controversia habitual está garantizada Hablamos ahora, por tanto, de los P.G.E de 2010 que en su contenido general han provocado un interesante debate en la sociedad española a propósito de la política tributaria. Sin embargo, mi opinión no es coincidente con un sentir muy común en aquellos que se han acercado a los medios a exponer su punto de vista. El mío diverge en buena medida de lo que mayoritariamente se ha dicho y escrito en torno a los PGE 2010. Para mí, lo más notorio del presupuesto no son los cambios en lo tributario sino la continuidad en la prevalencia del gasto en protección social. Las modificaciones impositivas tienen una muy limitada incidencia (está por ver qué desarrollo tiene el mismo  en Cortes Generales, en donde precisa de mayoría para su aprobación). En todo caso parece evidente que la voluntad del Gobierno es la de mantener una cifra de presión fiscal que no se diferencie mucho de la que nos legó el PP en el año 2004 que era del 36,5% del PIB.

No obstante, ha sido bastante común en estos días, en la mayoría de las opiniones, el olvido de una cuestión que no se debe de pasar por alto y que explica en buena medida las opciones por las que se inclina el presupuesto. Algunos comentaristas, pocos, por cierto, lo recuerdan y ponen el énfasis en esa restricción (El envés de la trama fiscal. Jesús Mota. El País. 01.10.09) del PGE 2010 que es la política de deuda. En efecto, como en todos los países en los que la crisis se ha afrontado por la vía de los estímulos fiscales, la consecuencia inevitable de ello ha sido el incremento del endeudamiento público. Esa deuda habremos de pagarla y deberíamos de hacerlo en las mejores condiciones: esto es, con los tipos de interés más bajos posibles. Ello comporta que las agencias de calificación de los activos financieros (Moody’s, Standard&Poors) sigan otorgando a la deuda española la mejor calificación posible. Para ello es indispensable que el Gobierno presente un presupuesto que afronte la cuestión del déficit y que refleje la idea de lucha contra el mismo. Un modo de expresarlo, si no se quiere rebajar el gasto en protección social, es el incremento de los ingresos.

Pero estas líneas tenían otro objetivo. Se trata de documentar con cifras la incidencia de los PGE en Asturias a lo largo de la historia sin olvidarnos, claro está, del presente. Algunos datos son sobradamente conocidos y no merece la pena reiterar el significado de los mismos. Sabemos que la inversión per capita  en Asturias será de 874 euros que queda un poco por detrás de los 961 euros de Castilla y León y sobradamente por encima de la media de las 17 Comunidades Autónomas que es de 515 euros. No obstante y pese a todas sus limitaciones, yo no conozco otros indicadores que resulten más objetivos que los valores per capita; son usados profusamente para establecer comparaciones internacionales, regionales o locales por todos los organismos internacionales.

Sabemos, por otra parte, que en lo relativo a infraestructuras son las inversiones del AVE las que acaparan la mayor parte del esfuerzo inversor. Y que todos los años es bueno recordar que la regionalización de las inversiones no es siempre el mejor indicador de lo que el Estado beneficia a una región por dos motivos: el primero porque hay inversiones en unas Comunidades Autónomas que benefician a otras (el caso de las inversiones del AVE en  Castilla y León); y el segundo  porque en una comparación intertemporal hay ejercicios en los que una inversión es muy intensa que van seguidos de una caída muy aguda (el caso de la inversión de la T-4 en Barajas).

Por ello, para obviar la dificultad que plantea la intertemporalidad podemos utilizar una serie temporal muy larga que permite con más precisión hacerse a la idea de una continuidad en el esfuerzo inversor en una región determinada. Es lo que yo he hecho con dos variables fundamentales si lo que se pretende es un juicio comparativo. Dispongo de los datos de la inversión regionalizada de un período de 20 años y quiero saber en cuantos ejercicios, en cada Comunidad Autónoma, el porcentaje de inversión del Estado fue superior al porcentaje que esa región representa en el PIB nacional o en la población total española. He utilizado los que creo que son los últimos datos disponibles: los PIB regionales de 2008 de la Contabilidad Regional del INE y la población del Padrón Municipal a 1 de enero de 2009. Y éste es el resultado


 

Años entre 1991 y 2010

con % inversión

por encima de su %  PIB

Años entre 1991 y 2010

con % inversión por

encima de su %  población

Andalucía

20

6

Aragón

19

19

Asturias

20

20

Baleares

2

4

Canarias

5

4

Cantabria

20

19

Castilla y León

20

19

Castilla-La Mancha

19

18

Cataluña

0

0

Comunidad Valenciana

4

1

Extremadura

19

16

Galicia

17

12

Madrid

2

5

Murcia

14

11

Navarra*

0

0

País Vasco*

0

0

La Rioja

4

5

Fuente: MEH y elaboración propia.

*Tienen sistema financiero propio.











































El Cuadro evidencia una realidad muy sencilla de describir: la historia de los últimos veinte años en lo que se refiere a inversiones del Estado en las Comunidades Autónomas muestra que Asturias ha sido la Comunidad más beneficiada ya que en los veinte años precedentes siempre ha recibido una inversión por encima tanto de nuestra participación en el PIB nacional como de nuestro porcentaje de la población española total.

Ese resultado es congruente con otro que encanta a los partidarios de la ordinalidad frente a la cardinalidad: si se prefiere la inversión per capita como mejor indicador objetivo del esfuerzo en el período de los pasados trece años, más el que está por venir, el orden en el que Asturias se sitúa en esa etapa es  el del  Cuadro siguiente


Posición de Asturias*

1997

11

1998

5

1999

3

2000

4

2001

5

2002

4

2003

4

2004

2

2005

1

2006

2

2007

1

2008

1

2009

2

2010

2

Fuente:MEH

 

* En inversión per cápita en CCAA


Por tanto, para los partidarios del posicionismo la historia de nuestro pasado en esta cuestión, es historia agraciada. Asturias ha disfrutado siempre de una inversión pública que ha propiciado la recuperación de la región después de los severos reveses sufridos en el sector industrial en las décadas precedentes.

Por lo demás, hay sobradas evidencias de que las inversiones públicas, en general, aumentan la calidad de vida ciudadana y las inversiones en infraestructuras, en particular, provocan un efecto de crowding in (atracción) de la inversión privada, que es la verdadera necesidad de la economía asturiana.