Adrián Barbón: "Ortega y Azaña decían que el problema catalán no tenía una solución definitiva y que había que conllevarlo"

El secretario general, en el acto de la Fundación José Barreiro sobre el libro El Pensamiento Territorial de la II República, pide "analizar cómo dio respuesta el Estado republicano al problema catalán y cómo sirve de reflexión para afrontarlo ahora"


“Llama la atención que el problema catalán fue uno de los asuntos a los que tuvo que hacer frente la Segunda República”, reflexionó esta noche Adrián Barbón durante la presentación del libro El Pensamiento Territorial de la II República. Durante su intervención, el secretario general de la FSA-PSOE ha explicado que, “igual que sucede ahora, la Constitución de 1931 se fundamentaba en huir de la articulación federal del Estado”.

En este sentido, Barbón ha destacado, en el acto organizado por la Fundación José Barreiro, que pensadores como Ortega “ya hablaba de que el problema catalán no tenía solución pero había que conllevarlo”. También ha llamado la atención que el propio Manuel Azaña, también sobre la cuestión catalana, “se planteaba que había que buscar una solución, aunque quizá no fuese la solución definitiva”. “Todo esto”, ha añadido, “de rabiosa actualidad, son problemas que, curiosamente, ya existieron en la historia constitucional española y hay que analizar cómo dieron respuesta por parte del Estado republicano y cómo sirve de reflexión para afrontar ahora el problema catalán”.

"La estructura política de España son tres nacionalismos"
“Los dos nacionalismos, el vasco y el catalán van a estar ahí porque ya estaban en la Restauración, saltaron en la II República y lo seguiremos teniendo”, ha advertido durante su intervención el editor del libro, Daniel Guerra Sesma.

A su juicio, “tenemos que analizar que la estructura política de España no es el sistema de partidos, ni el sistema institucional, sino que la estructura política real de España son tres nacionalismos que dominan en sus territorios: el nacionalismo español, el vasco y el catalán, que reflejan tres identidades nacionales que están ahí”.

Para Guerra Sesma, una posible salida a este laberinto político es “un acuerdo por el que el constitucionalismo español acepta esa binacionalidad y, al mismo tiempo, que esos dos territorios acepten que existe doble nacionalidad en sus comunidades”. Otro supuesto arreglo, en su opinión, pasaría por una reforma constitucional en clave nacional”.