"Mi apoyo a la reforma"

Artículo de Carmen Sanjurjo, publicado en La Voz de Asturias


Artículo de Carmen Sanjurjo, senadora y secretaria de Igualdad de la FSA-PSOE, publicado en La Voz de Asturias (08/09/2011)

Mi apoyo a la reforma

Soy una firme defensora de la pedagogía política; lo he sido siempre y ahora más que nunca, porque vivimos tiempos complejos en los que las decisiones de los gobernantes y las posiciones políticas requieren de una explicación pormenorizada y de un tiempo de reflexión del que, desgraciadamente, no siempre se dispone.

No cabe duda de que la votación que ayer se produjo en el Senado es la más importante de la legislatura: se vota una reforma de la Constitución para elevar a rango constitucional el principio de estabilidad presupuestaria. Es verdad que a muchas y muchos parlamentarios socialistas nos hubiera gustado que se aprobasen otras enmiendas de la Carta Magna como las relacionadas con la modificación del Senado o la sucesión de la Corona; pero no ha sido posible por la tozuda oposición de la derecha a considerar el debate sobre estas cuestiones y por el empeño nacionalista de impregnar cualquier debate constitucional de reivindicaciones territoriales.

Quienes critican la reforma aducen motivos de forma, de fondo y de oportunidad política. En relación con las cuestiones formales, me gustaría señalar que si bien es cierto que en democracia las formas son determinantes y que una reforma de la Constitución requiere de la búsqueda del mayor consenso posible (para lo que hubiéramos necesitado más tiempo, más reflexión, más debate y más explicación); no es menos cierto que la fórmula por la que se aprueba es tan propia de la Carta Magna como el refrendo por sufragio universal. Por otro lado, es evidente que la gravedad de la situación económica en la que nos encontramos requería de una respuesta urgente y extraordinaria que nos permitiese mostrar al mundo que nuestro país se compromete al más alto nivel con el pago de la deuda. Que somos un país solvente en el que se puede confiar y al que se le puede prestar con la garantía de que va a devolver el crédito que solicita.

Con todo, la razón fundamental por la que apoyo la reforma constitucional es porque el principio de estabilidad presupuestaria es una garantía para la buena gobernanza económica de nuestro país; y es un principio básico para que los especuladores financieros no puedan someter a los países a sus dictados. Desde el inicio de la crisis numerosas voces se han alzado reclamando un control político de la situación económica; pues bien, esto es lo que se compromete a futuro con la constitucionalización del principio de estabilidad presupuestaria, que no es otra cosa que garantizar que no vamos a endeudarnos en demasía - esto no significa renunciar al déficit como herramienta de política económica, de hecho, el texto señala entre las excepciones a la estabilidad la situación de recesión, situación para la que se permiten fórmulas extraordinarias de financiación que cubran las necesidades sociales-.

Desde este punto de vista, la crítica a la enmienda constitucional por amenazar las prestaciones e instituciones del Estado de bienestar carece de fundamento. El mantenimiento y desarrollo de los servicios públicos sanitarios, educativos y sociales requiere de dos condiciones: la solvencia económica del Estado y la voluntad política de priorizar el gasto social. Lo que realmente llevaría a la quiebra el Estado del Bienestar sería una intervención de nuestra economía, algo que debemos evitar por todos los medios. A partir de aquí debemos acompañar el compromiso que ratificamos en la Constitución con un serio planteamiento fiscal que, desde la progresividad, permita garantizar el sostenimiento de los servicios públicos. Este será uno de los elementos esenciales del debate político en la campaña de las próximas elecciones.