"Los socialistas queremos devolver la esperanza a la sociedad española"

Javier Fernández ha defendido en la Conferencia Política la idea de España como una nación cívica de ciudadanos "partidarios de una sociedad laica, de valores públicos"



En un discurso entusiasta y muy emotivo, el secretario general de la FSA-PSOE fue vitoreado durante su intervención en la apertura de la Conferencia Política del PSOE. Javier Fernández reivindicó la necesidad de un partido como el PSOE que "es una tradición, una historia, una cultura de partidos y lealtades incrustadas en la memoria ¡somos el PSOE!". Una organización, de la que confesó sentirse orgulloso, para propiciar un cambio político en España porque "hay mucha gente pendiente de nosotros y que confían en nosotros".

Fernández defendió un partido con vocación de "mayorías", empeñado en "devolver la esperanza" a la sociedad española y con una idea de España entendida como una nación cívica. Un PSOE capaz de "abrir una brecha en el fatalismo" del que reivindicó su defensa de los servicios públicos como derechos frente al modelo mercantilista de la derecha. "El amor que se compra no es amor, la amistad que se paga no es amistad y la
salud y la educación que se compran y se venden no son derechos; ni el amor, ni la amistad ni la salud ni la educación se pueden vender y comprar", sentenció.

Junto con la defensa de derechos, el líder de los socialistas asturianos arremetió contra los que defienden que el Estado no debe regular los mercados. Un mercado, puntualizó, "que no es bueno ni malo" pero cuyo concepto ha sido defendido en los últimos tiempos "no como economía sino como ideología". En este sentido, Javier Fernández animó a los socialistas a "dar la batalla ideológica entre quienes quieren mercados libres y quienes queremos mercados para que la gente sea libre".

La idea de España de los socialistas, según Fernández, es que "un país es también una identidad, una pertenencia y una nación. Para nosotros, un país no es una esencia que viene del Pleistoceno. Un país no es un mineral, ni un mandato de los visigodos, sino un devenir histórico que ha cristalizado en espacio público, de ciudadanía, de ciudadanos libres, iguales y partidarios de una sociedad laica, de valores públicos y de respeto a las conciencias privadas. Eso es para nosotros un país", dijo ante el aplauso entusiasta del auditorio puesto en pie. Siguiendo con esa línea argumental, Fernández ha defendido su pertenencia a una generación a la que la España de los "símbolos, los signos y las banderas les importan menos que los hombres que sufren, que ríen y que lloran con ellas" y a la que le "preocupa más la caja de la Seguridad Social que símbolos tan patrióticos".

El líder socialista asturiano se ha mostrado partidario de una España "mucho más moderna, más integradora, más fraternal" y ha reivindicado su condición de "asturiano, español y socialista", que procede de una tierra "en la que las identidades se suman, no se restan". "Todos quienes hacen planteamientos tajantes durante mucho tiempo es que no se enteraron de que el mundo está vivo gracias a una metamorfosis constante", dijo en referencia a una reflexión del recientemente fallecido Luis Martínez Noval, que fue durante una década secretario general de la FSA-PSOE.