"Los servicios públicos son la justicia social hecha realidad"

Javier Fernández defiende la necesidad de la eficiencia en la gestión en la clausura de las jornadas sobre Estado de Bienestar


Eficiencia en la gestión de lo público porque “ser más eficientes exige también ser conscientes de que los servicios públicos son la justicia social hecha realidad” y no hay posibilidad de “hacer justicia social sin ser competentes desde el punto de vista económico”. Es una de las ideas en torno a las que se desarrolló la intervención del secretario general de la FSA-PSOE, Javier Fernández, durante la clausura de las jornadas “Estado de Bienestar: situación y desafíos” celebrada en la Casa del Pueblo de Gijón en el marco del ciclo “La Asturias del siglo XXI”.

Fernández explicó que, “más allá de esa idea de ofensiva en nombre de la globalización sobre el Estado de Bienestar, hay otra que es más próxima, y que tiene que ver con la colisión que siempre existe entre la lógica económica capitalista del seguro y la provisión de servicios públicos por parte del Estado”. “Hay una tensión permanente entre esos dos polos y aquí, en España, se manifiesta con mucha claridad”, señáló, para hacer referencia a los postulados tácticos e ideológicos de la derecha española que se manifiestan a través de entidades como la Fundación Faes que controla José María Aznar. El secretario general de la FSA-PSOE recordó cómo, no hace mucho, Aznar planteaba el modo de reformular el Estado de Bienestar aseverando que a los socialistas no les importaba la calidad de la Sanidad, sino sólo el hecho de que sea pública.

De esa reflexión, explicó Fernández, hay que deducir dos cosas. La primera, “una prevención ideológica que siempre ha tenido la derecha, que es su concepción de lo público como anticompetitivo e ineficiente”. Y, lo segundo,  “un interés, el interés, en este caso, de hacer negocio con la Sanidad, como se está haciendo ya en Madrid”. “Estos son aspectos que tenemos que tener claros para ver cuál es la confrontación permanente que se está haciendo desde determinadas visiones ideológicas, políticas y económicas en relación al Estado del Bienestar concebido como estorbo al negocio privado”, añadió.

Una vez puestas de relieve estas “tensiones que están en todas las manifestaciones del Estado de Bienestar”, debemos reflexionar, prosiguió Javier Fernández, “sobre lo que tenemos que hacer nosotros: evidentemente ser más eficientes, ser más eficientes en la gestión de lo público, y ser más eficientes exige también ser conscientes de que los servicios públicos son la justicia social hecha realidad, pero no hay posibilidad de hacer justicia social sin ser competentes desde el punto de vista económico”.

Se refirió también a “la perversión de las palabras” por parte de quienes dicen que aquí lo que hay procurar son mercados libres. “Y yo lo repetiré otra vez: no, nosotros debemos contestar que queremos mercados, pero mercados no para que ellos sean libres, sino para que la gente sea libre, y sea libre del miedo, de la necesidad y de la enfermedad…. Esa es la reflexión que tenemos que hacer”, señaló Fernández, que añadió que el mercado es un sistema que asigna recursos, pero necesita reglas y leyes, pues cuando no existen "lo que hay en el mercado es la ley de la selva que nos lleva a situaciones como las que estamos viviendo".

Invitó además a reflexionar sobre otro asunto. Planteó que exista la sensación de que, por ejemplo, la Sanidad y la Educación son gratis. "No lo son, cuestan, lo pagamos, y tenemos que ser claros en ese aspecto como ciudadanos. O lo pagamos con un impuesto, como ciudadanos, o lo vamos a pagar como consumidores, con un precio. Y ese es el debate”, explicó.

Se refirió también al hecho de que “la conciencia fiscal en España se vaya diluyendo, por esa sensación de que las cosas eran más o menos gratis, y también por otra razón: porque los españoles tienen la idea de que efectivamente en este país hay unos niveles elevados de fraude”. “Y eso diluye cualquier conciencia fiscal. Yo creo que la ciudadanía está dispuesta a asumir sacrificios para que el Estado ajuste sus cuentas, pero exige a ese mismo Estado que busque o que indague en las cuentas de paraísos fiscales. Eso es una cuestión vital”, concluyó.