"Los hachazos de Rajoy"

Artículo de Álvaro Cuesta, diputado socialista por Asturias, publicado en La Nueva España.


Artículo de Álvaro Cuesta, diputado socialista por Asturias, publicado en La Nueva España.

Los hachazos de Rajoy

Del reciente debate sobre la situación económica de España, y del discurso de Rajoy, del pasado “miércoles de ceniza”, una cosa me quedó muy clara: si Rajoy fuera Presidente le metería un “hachazo” al gasto social y otro a la inversión local. Su Plan de Ajuste y las medidas para hacer frente a las consecuencias de la crisis, lo serían a costa de los más débiles: los desempleados, los pensionistas, las personas con dependencia, los pensionistas no contributivos, los becarios, la financiación autonómica de las políticas sociales, sanitarias y educativas, y los planes de inversión y empleo locales que significan una inversión sostenible en toda España, de unos 30.000 proyectos, y una generación de empleo de 274.000 empleos directos para el año 2010.

No se trata de un tópico, ni de una exageración inventada. Con una actitud retadora al Presidente, literalmente Rajoy dijo: “Comprométase a reducir durante este ejercicio, en diez mil millones de euros, el gasto de funcionamiento del Estado”. A ello el Presidente del Gobierno le contestó, que los gastos corrientes en bienes y servicios del Estado ascendían en los Presupuestos Generales para el 2010, a la cifra de 3.515 millones de euros, por lo que malamente se podría ahorrar de esa partida la cantidad requerida por Rajoy. “¡Es que no saben ni hacer los números!”, concluyó el Presidente, recordando que para este año ya hay un ajuste de 5.000 millones de euros.

Rajoy, en su réplica quiso reivindicarse y entonces con su habitual tono de “vacua superioridad” aclaró lo siguiente: “Si usted se leyera bien los Presupuestos Generales del Estado vería que las operaciones corrientes no son 3.500 millones, señor Presidente, son 157.336 millones de euros, por favor.”

Es decir, Rajoy aclaró que no se refería sólo al llamado Capítulo 2, si no a la suma de los cuatro primeros capítulos, usó la terminología “operaciones corrientes”, y para que no hubiera dudas, aportó la cifra exacta.

Pues bien, ¿a qué se dedica el grueso de esas partidas que quiere recortar el señor Rajoy, y que en la terminología presupuestaria se denominan “operaciones corrientes”?

En primer lugar, al gasto de personal, activo y clases pasivas. ¿Recortamos salarios de empleados públicos o pensiones de clases pasivas?

En segundo lugar, se refieren a gastos financieros. ¿Dejamos de pagar las obligaciones contraídas y la deuda?

En tercer lugar, esas llamadas operaciones corrientes se refieren a transferencias de obligado cumplimiento a las Comunidades Autónomas, a los Ayuntamientos y a la Unión Europea. ¿Dejamos de pagar los servicios públicos que gestionan las Comunidades Autónomas y los Ayuntamientos con la parte de nuestros impuestos?

En cuarto lugar, por último, con esas partidas se paga el gasto destinado a financiar las prestaciones por desempleo, las dotaciones para la dependencia y los complementos de pensiones mínimas, así como la financiación de las pensiones no contributivas, las prestaciones de protección familiar, el Instituto de Gestión Sanitaria, o las dotaciones para becas y ayudas a estudiantes, las ayudas a titulados universitarios en situación de desempleo, o las mejoras educativas dirigidas a la gratuidad de educación infantil, programas de apoyo y refuerzo en centros de primaria y secundaria, etc. ¿Ese es el gasto que hay que suprimir? ¿Por qué le repugna tanto el gasto social al señor Rajoy?

La segunda gran propuesta de Rajoy, a modo de reto, fue la siguiente: “Anuncie aquí y ahora que para aliviar el gravísimo problema de liquidez, motivado por los impagados y la escasez de créditos que tienen autónomos y PYMES, va a transformar la totalidad del Fondo de Inversión Local de 5.000 millones en una línea de crédito para el pago de facturas pendientes a proveedores”.

Dicha propuesta es en primer lugar un monumento a la contradicción en el discurso del PP. ¿En qué quedamos? ¿En recortar el gasto corriente o en eliminar los recursos de la inversión productiva para pagar gasto corriente?

Pero más grave aún, ¿sabe el señor Rajoy a qué se destinan los 5.000 millones de euros del Fondo de Inversión Local que quiere eliminar?

Con ese fondo, los Ayuntamientos crean empleo. En el año 2009 se dio empleo a más de 400.000 personas. Para el año 2010, esos fondos suponen la creación de 274.000 empleos directos, la financiación de más de 30.000 proyectos de inversión en los municipios, y el desarrollo de iniciativas, servicios, equipamientos públicos e inversiones en temas tan importantes para nuestro futuro como son el ahorro y eficiencia energética, la mejora de redes viarias, la administración electrónica y las nuevas tecnologías, la investigación, el desarrollo e innovación, la ayuda a los jóvenes emprendedores, la gestión y tratamiento de residuos urbanos, la protección y conservación del patrimonio histórico y paisajístico, el transporte público menos contaminante, los centros sociales, la educación y la ayuda a la dependencia entre otros asuntos. Todo eso Rajoy lo elimina de un “hachazo”.

Como dice Krugman, el Premio Nóbel de Economía en el 2005, “las cenizas de la crisis aún desprenden calor” y tras el colosal fracaso del neoliberalismo, del “menos Estado y más mercado” y del “casino financiero sin semáforos”, ha faltado tiempo para que algunos empiecen a olvidar las razones del gran fracaso. Tras el gran hundimiento del sistema financiero, y a los primeros síntomas de recuperación, algunos ya quieren volver a las exageradas “primas a los directivos”, y como denuncia Krugman, “en cuanto a los republicanos –en España los populares-, ahora que sus políticas de bajadas de impuestos y liberalización nos han metido en un atolladero económico, su receta para la recuperación es: bajada de impuestos y liberalización”.

Sin duda, como dice Krugman citando a Upton Sinclair: “Es difícil conseguir que un hombre comprenda algo cuando su salario depende de que no lo comprenda”. A Rajoy, le pasa un poco de eso con su salario, le pagan al parecer, para que defienda que la factura de la crisis la paguen los ciudadanos y para que los causantes de la crisis queden impunes.

Los mismos que pidieron que el Estado se endeudara gastando el dinero de los contribuyentes para hacer frente a la crisis financiera, ahora le piden que no gaste el dinero en los sectores sociales más castigados por la propia crisis.

Esas son las recetas y los “hachazos”, eso es lo que defienden Rajoy, y lo que Aznar, con el dedo con el que señaló a Rajoy, nos apuntó en Oviedo.

Álvaro Cuesta Martínez
Diputado por Asturias