Lo que Europa decide

Artículo de Javier Fernández para el Boletín Avance Europa


Artículo de Javier Fernández para el boletín Avance Europa

Los socialistas podemos presumir de vocación europeísta. Siempre ha sido una de nuestras señas de identidad. Europa es la oportunidad de construir un espacio público compartido y un lugar político donde decidamos, como europeos, qué papel podemos jugar en el mundo. Para los socialistas, ser europeísta no es querer una Europa de la soberanía o las potencias como quiere la derecha. Es querer una Europa de los ciudadanos, que saben que comparten un espacio económico común y quieren crear un espacio social común. Durante el primer semestre de 2010 tenemos la oportunidad de hacer partícipes a todos los europeos de ese “impulso decidido a la construcción de Europa” que anunciaba José Luis Rodríguez Zapatero.
 
Nadie duda del logro que supone el entramado jurídico-institucional europeo, que se ocupa desde establecer los niveles de inflación o los tipos de interés, hasta fijar la estabilidad presupuestaria o regular la competencia. Pero Europa no puede quedarse ahí, sino que debe avanzar hacia un espacio social europeo y hacia un estado del bienestar europeo. Ése es uno de los objetivos y de las esperanzas con las que los socialistas pensamos Europa –de hecho, una de las coincidencias de todos los programas socialdemócratas europeos es el planteamiento de la necesidad de apostar por unos servicios públicos gratuitos, de calidad, eficientes, accesibles y transparentes en el conjunto de Europa- frente a las posiciones de los conservadores y de la derecha española, que renuncian a cualquier espacio público, a cualquier estado de derecho, que interfiera en la libertad de los mercados en nombre de la ciudadanía.
 
Afrontamos una de las mayores crisis económicas que se hayan conocido, una crisis producto, precisamente, del modo de entender el mundo que tiene la derecha. Durante estos años, la economía nos ha impuesto su moral y sus principios, de tal manera que no ha sido la política quien ha gobernado la economía, sino la economía quien ha gobernado la política. Y por eso, justamente por eso, estamos en crisis. El capital está ahora globalizado. Y la política no. No se puede hacer política global desde el Estado nacional y necesitamos actores políticos globales. Europa es ese actor y, pese a la composición del Parlamento Europeo que dejaron las últimas elecciones, los socialistas vamos a seguir defendiendo nuestro proyecto europeísta.
 
El futuro del carbón también se decide en Europa
 
Lo que se dice, se hace, se decide y se vota en Bruselas y en el conjunto de las instituciones europeas tiene una enorme incidencia en la vida de los ciudadanos. Podríamos poner muchos ejemplos de las consecuencias de las decisiones que allí se toman: baste recordar lo que hubiera supuesto la implantación de las 65 horas semanales de no haberse podido echar atrás tal iniciativa en Europa. Pero, descendiendo a lo local, hay en estos momentos algunos asuntos que nos preocupan sobremanera a los socialistas asturianos. Uno de ellos es el futuro del carbón. Un futuro que también se decide en Europa y ante el que nuestro partido, como tal y desde sus responsabilidades de Gobierno, con el apoyo de los sindicatos, está dando una respuesta de defensa contundente.
En defensa del carbón hemos visto declaraciones del presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, del ministro de Industria, Miguel Sebastián, y, más recientemente, del vicepresidente tercero, Manuel Chaves. También han certificado su compromiso con el carbón y las comarcas mineras eurodiputados como Juan Fernando López Aguilar o los asturianos Antonio Masip y María Muñiz. Esos posicionamientos, además, se traducen en hechos, y la prueba palpable de la posición de defensa de los socialistas es la decisión del Gobierno de España de establecer una prima para la generación eléctrica con carbón autóctono a fin de desbloquear la situación en la que se encontraba el sector.
 
Resulta preocupante la reacción del PP de atacar abiertamente esta medida del Ejecutivo allá donde puede. No sólo en el Congreso –donde lo ha hecho el diputado Mariscal Anaya, primero, y el mismo Mariano Rajoy más tarde- sino en sus propias convenciones nacionales –donde lo ha hecho Carlos Floriano-. Ante estos ataques, el PP regional, con Ovidio Sánchez a la cabeza, no ha puesto objeción alguna. Sus compañeros de partido pueden cuestionar tranquilos un sector de tal relevancia para Asturias.
 
Los socialistas nos hemos comprometido históricamente con el carbón. Y lo seguimos haciendo. Si ese compromiso no es claro por parte de todos los partidos políticos, el carbón nacional puede quedar a su suerte a partir de 2012. Nuestra posición de defensa es explícita y ya tiene traducción en medidas concretas. Si el PP no arrima el hombro, al menos que no perjudique.