"Le pido a Rajoy una rebeldía razonable porque me resisto a creer que su ideología le ciegue hasta tal punto que sea cómplice de este desastre"


Esta intervención tiene 122.700 nombres; los nombres y apellidos de los parados de Asturias. Agradezco a la Unión General de Trabajadores que me haya invitado a intervenir, felicito sinceramente a los premiados, pero la realidad manda, y la descripción de la Asturias de hoy, 26 de mayo de 2013, empieza por ese número de desempleados. No discuto los datos de la Encuesta de Población Activa, no los contrapongo a los números del paro registrado, no ando con remiendos, emplastes ni disimulos; constato una realidad que es una emergencia social.

Permitidme que desahogue mi enfado, acompañado de un punto ácido de impotencia. Me pregunto cuántas pruebas más se necesitan para demostrar que la Unión Europea y, con ella, el Gobierno de Mariano Rajoy, empeñados hasta la obcecación en la austeridad abrasiva, están equivocados. Recordad la reforma laboral, cuando se insistía una y otra vez, hasta el cansancio, en que la rigidez de eso que llaman mercado laboral, como si los trabajadores fuesen equiparables a manufacturas y mercancías, facilitaría la creación de empleo. Recordad cuántas veces tuvimos que escuchar, y seguiremos escuchando, que abaratar el despido y aflojar los amarres jurídicos de las contrataciones daría fruto. Que si no sería este semestre, sería el siguiente, y si no el posterior, y si no el año próximo. Y así, plazo tras plazo, encabalgados en un calendario ficticio que supera los seis millones de parados.

Me pregunto cuántas heridas sociales hay que exhibir (como los mendigos que, sentados sobre un cartón, muestran sus cicatrices al pedir limosna), para que se entienda que socavar el estado del bienestar a fuerza de ajustes no hace sino ensanchar la grieta de la desigualdad, de la amenaza de una sociedad dual. Ahora, el Gobierno se plantea, entre otras cosas, romper el vínculo que une la revalorización de las pensiones con el IPC. Después, amagará con recortar las prestaciones por desempleo, continuará la presión sobre la sanidad, la educación y los servicios sociales y a esta sociedad sólo le quedará enseñar en público sus llagas para implorar caridad.

Me niego a que mi gobierno siga ese camino. He pedido públicamente al Gobierno central que busque un gran acuerdo social, que implique a los empresarios y los sindicatos, y que le dé fuerza para oponerse a algunas medidas que fuerza la troika comunitaria. Hoy vuelvo a proponerlo. Porque sé que la construcción europea conlleva forzosamente cesión de soberanía, porque apuesto claramente por una Unión Europea sólida económica, social y democráticamente, por una Unión Europea que subsane su déficit democrático y sea más próxima a sus ciudadanos. Por eso mismo sostengo que la sumisión ante los dictados del Gobierno alemán no es la senda adecuada para alcanzar esa meta. Hay sitio para la rebeldía razonable, y eso es lo que le pido también al presidente Rajoy. Una rebeldía razonable. Se lo pido porque me resisto a creer que su ideología le ciegue hasta tal punto que sea cómplice de este desastre.

Llamadme ingenuo, si queréis. Llamadme ingenuo porque también me cuesta trabajo creer que haya alegado problemas de agenda para no abordar conjuntamente la situación de la minería. Acabo de decir que hay hueco para la rebeldía razonable frente a la política europea. Pues también hay espacio para la rebeldía razonable frente a las decisiones del Gobierno central que suman crisis a la crisis con decisiones injustas que abocan al cierre a nuestras explotaciones mineras, frente a los ministros que se inhiben de la fortísima reducción de empleo en la fábrica de armas de Trubia, frente a los ministros que se olvidan de sus propios calendarios para la finalización de las grandes comunicaciones de Asturias y trasladan la responsabilidad al maestro armero, frente a un Gobierno que expropia arteramente los recursos fiscales a Asturias al impedir la aplicación del impuesto a la banca, frente al Ejecutivo que se desentiende de los compromisos con la aplicación de la ley de la dependencia. Y os lo dice el presidente de un Gobierno que ha asumido disciplinadamente el cumplimiento de los objetivos de déficit, que no ha buscado polémicas estériles, que quiere cooperar seria y lealmente con el Gobierno central, que jamás ha jaleado el conflicto ni la bronca, que siempre ha llamado al diálogo para solucionar el conflicto minero y que no renunciará jamás a la negociación franca y leal, que es consciente de los problemas de asfixia económica. Pero soy también un presidenteque, sobre todo, no va a renunciar jamás a defender los intereses de Asturias. Y ahora, cuando se habla de fijar los objetivos de déficit de las comunidades autónomas y se dan los primeros pasos hacia la reforma de la financiación autonómica, tampoco va a hacer dejación de sus responsabilidades. Son asuntos áridos, llenos de polinomios y porcentajes, pero en los que Asturias se juega muchísimo. Por ello estoy dispuesto a buscar el máximo acuerdo parlamentario posible para que todas las fuerzas representadas en la Junta General compartamos un mismo planteamiento ante la financiación autonómica. Éste, quede claro, es un firme compromiso público.

Sé, desde luego, que mi Gobierno también debe hacer más y mejor. Cómo no voy a asumir esa exigencia. Hemos firmado un importante acuerdo de concertación que queremos desarrollar hasta el último extremo. También hemos aprobado un plan de empleo juvenil presupuestado en 48 millones para 2013, 2014 y 2015 que ofrecerá 8.000 plazas en cursos de formación y facilitará la primera experiencia laboral a 2000 jóvenes menores de 26 años. Próximamente, aprobaremos también un plan de empleo local, y promoveremos otras iniciativas similares.

Estaremos en la acción y, dejadme decirlo muy gráficamente, también en la resistencia. Porque defender lo que tenemos es hoy una prioridad, una urgencia política y social. Por eso este gobierno hace trinchera en la defensa de la sanidad, de la educación y de los servicios sociales y en la defensa de nuestras industrias básicas. Porque consentir que nuestro sistema de bienestar social se carcoma y tolerar el desmantelamiento industrial no son pasos inevitables hacia un nuevo y despejado horizonte, sino que sería tanto como hacernos cómplices de un deterioro social que rechazamos de plano.

Sé que la Unión General de Trabajadores de Asturias comparte esos criterios. Sé que dentro de unos días os manifestaréis, como todos los primeros de mayo, en defensa de los derechos de los más débiles. Sabéis de sobra que, desde el primer momento, hubo siempre una ligazón profunda entre la socialdemocracia y el movimiento obrero, entre la expresión política y la lucha de los trabajadores. Todos debemos esforzarnos en mantener ese vínculo germinal, que es el que ha hecho posible, en muy buena medida, la construcción de una sociedad más justa, más libre, más democrática. Nadie nos ha regalado nada.

Los premiados que habéis elegido son una buena prueba de lo que digo. José María Fernández, Fernando Martínez, la sección sindical de FEVE y los trabajadores de la unidad terapéutica y educativa del centro penitenciario de Villabona son, todos, ejemplos de compromiso y de resistencia, de gente que ha sabido mantener la defensa de sus ideas en las buenas y malas circunstancias. Resulta especialmente ofensivo que quienes han sido ejemplares al asumir riesgos para conseguir una sociedad mejor, como es el caso de los responsables de la unidad terapéutica, vean ahora amenazados sus logros por un despropósito político. Frente a ese tipo de decisiones, frente a la desigualdad, a la imposición de medidas injustas, frente a la austeridad corrosiva cabrá siempre la rebeldía razonable. Ésa de la que sois buena muestra y que yo comparto con vosotros.

Muchas gracias.



Consultar en la web el vídeo de la intervención en los Premios 1º de Mayo de UGT Asturias pinchando en este enlace
http://www.rtpa.es/asturias:Fernandez%3A-%22Hay-espacio-para-la-rebeldia-razonable-frente-a-las-decisiones-del-Gobierno%22-_111367000486.html