Manifiesto del PSOE por el Día Internacional de las Mujeres del Medio Rural



Las mujeres que viven en el medio rural se han dedicado al cuidado durante muchos años, ese rol es el que mejor las definió en un pasado. Cuidaban de los hijos e hijas, de la familia. Eran especialistas en el cuidado del hogar, pero no lo olvidemos, también en
el cuidado del campo.

En los últimos años las mujeres del mundo rural han roto los moldes y se han vuelto piezas claves en la vida de sus pueblos. Hablamos de mujeres emprendedoras, de mujeres que se han asociado y que cada vez más participan en la vida municipal. De mujeres del siglo XXI sin nada que envidiar a las que viven en las ciudades, y nos atrevemos a decir, con mucho que enseñar sobre avanzar en el camino de la igualdad.

Las cosas han ido cambiando en las últimas décadas, de forma más lenta de cómo nos hubiera gustado, pero han cambiado. Aunque muchas se tuvieron que ir de sus pueblos a la ciudad, buscando trabajo y libertad, las estadísticas nos dicen que esa tendencia está tendiendo a normalizarse y ya no salen buscando lo que no encuentran en el mundo rural.

Afortunadamente, las mujeres en nuestro país ‐y eso incluye a las que viven en el medio rural‐ no son lo que eran por mucho que otros se empeñen en lo contrario. Hay conquistas a las que las mujeres no están dispuestas a renunciar y así lo han demostrado ante el intento más brutal de quitarles sus derechos, como lo fue la reforma del aborto de Rajoy.

El desmantelamiento de los servicios públicos afecta directamente al medio rural de una forma, si cabe, más dramática. La desaparición de ambulatorios, colegios, guarderías, comedores y rutas escolares, hace cada vez más difícil la vida en este ámbito y está provocando la desaparición de muchos pueblos.

La crisis está siendo usada por el PP como coartada para eliminar derechos sociales, laborales e individuales. La casi desaparición de la ley de dependencia, la reforma laboral, los recortes sanitarios han hecho que muchas mujeres vuelvan a sus casas, esas pocas que habían conseguido entrar en el mercado laboral con todos sus derechos.

Porque las políticas del PP han afectado directa y negativamente a las mujeres y de forma especial a las que viven en zonas rurales. Hoy las mujeres y sus familias son más pobres.

Pero además, debemos tener claro que no existe la “mujer del mundo rural”, sino muchas “mujeres del mundo rural” porque la diversidad es un hecho: empezando por el propio territorio y el tamaño del municipio donde vivan, por su formación, por su condición sexual o su edad. Debemos tener presente a las mujeres que tienen alguna discapacidad, a las que son inmigrantes. A todas ellas, porque ellas son todavía más vulnerables.

En el mundo rural los recortes impuestos por la derecha se hacen más visibles y todavía se harán mucho más cuando la Reforma de la Administración Local esté desarrollada al cien por cien. Porque ésta es una reforma que afecta especialmente a las mujeres, dado que acabará con todos los servicios municipales relacionados con la promoción y protección de la mujer, desaparecerán los programas de atención a las mujeres, los puntos de información, los pisos de acogida para mujeres maltratadas, o los programas de recuperación para víctimas de violencia de género. Surge la pregunta y la denuncia de forma automática ¿Y las mujeres que viven en pequeños municipios y
lejos de las grandes ciudades, qué harán?

Debemos unir a este análisis el hecho fundamental de que las mujeres que viven en el mundo rural, la mayoría de ellas son mayores, viudas, pensionistas, y viven solas, por lo que los servicios de proximidad son vitales para ellas. La gestión de la crisis con sus recortes y derogamientos encubiertos ha hecho que las mujeres mayores que viven en estas zonas estén en grave riesgo de exclusión y pobreza, sino lo están ya.

La salida de la crisis debe pasar por el desarrollo del medio rural de una forma sostenible, y eso incluye la igualdad. Para ello trabajaremos, para que la Ley de titularidad compartida sea una realidad y se desarrolle al completo, una ley que hicimos los y las socialistas, y de la que estamos orgullosos porque era una reivindicación histórica de las organizaciones de mujeres del mundo rural. Una ley que por primera vez reconoce el trabajo de estas mujeres y les otorga el 50% de los derechos de la explotación familiar.

Trabajamos por un desarrollo que apueste por las mujeres emprendedoras, para que la economía rural incorpore las nuevas tecnologías y los nuevos canales de comercialización que ofrece hoy en día la red.

Las mujeres del medio rural necesitan más formación y políticas activas de empleo, necesitan el Estado del Bienestar que nos han robado y que nos hemos comprometido a volver a poner en marcha. Un Estado que garantice los servicios sociales, la sanidad universal y gratuita, la educación. Y la igualdad.