DESAFÍOS PARA LA ASTURIAS DEL SIGLO XXI

La FSA-PSOE analiza en un ciclo de jornadas los retos de Asturias para el siglo XXI

RETOS PARA ASTURIAS EN EL SIGLO XXI

El fortalecimiento de la calidad de la democracia, la gestión inteligente y sostenible del territorio y del medio ambiente que permita revitalizar el tejido productivo y así generar más empleo de calidad y la consolidación definitiva y la mejora del Estado de Bienestar como elemento esencial de la calidad de vida son grandes retos para la Asturias del siglo XXI. La FSA-PSOE comienza un ciclo en el que se analizarán estos temas, a través de cuatro jornadas temáticas.

- La calidad de la democracia:
Situación y desafíos


-Gestion inteligente del territorio en Asturias:
Un modelo ante los riesgos del cambio climático

-Nuevo modelo económico sostenible para el siglo XXI:
De la toneladona a la nanotecnología.”

-Estado de Bienestar y calidad de vida:
Modelo económico y social hacia equidad y la justicia social




DESAFÍOS PARA LA ASTURIAS DEL SIGLO XXI

Tras 30 años de funcionamiento de las instituciones autonómicas, a lo largo de los cuales se ha venido produciendo la asunción progresiva de las competencias que la Constitución española de 1978 otorga a las CCAA, tras la puesta en marcha y funcionamiento de los órganos estatutarios y tras haberse producido un importantísimo cambio en el sistema económico y productivo asturiano, parece pertinente promover una reflexión sobre el camino recorrido, poner de relieve las lecciones aprendidas y usarlas para el mejor enfoque de las políticas del presente siglo.

Emprender esta reflexión es más necesario aún en el momento actual, en el que estamos asistiendo a diversas expresiones de las consecuencias de un modelo económico basado en el consumo desaforado de los recursos y la primacía de las políticas económicas basadas en el monetarismo y la especulación de capitales. Aunque ésta fue la expresión más llamativa de este fracaso, fundamentalmente porque irrumpió de forma abrupta y sus consecuencias tuvieron reflejo en los países más desarrollados, las otras caras, menos visibles en estos entornos, aunque no menos graves, vienen teniendo expresión en los grandes flujos migratorios de personas en busca de supervivencia y en la evidencia del cambio climático, expresión de la crisis ambiental vinculada a un uso indebido de los suelos y un consumo desaforado de recursos.

Un modelo que proclamaba la primacía exclusiva del mercado como motor de la economía y la asignación de los recursos, que negaba el papel de las instituciones y, en definitiva, de la política. Un modelo que se reveló incapaz de una distribución justa de los recursos y, en definitiva, de favorecer un desarrollo ambientalmente sostenible y socialmente justo.

Pero la evidencia más llamativa de esta crisis, además de la necesidad de instituciones internacionales, fue la necesidad de intervención del Estado, en un renovado papel como regulador y previsor. Se demostró, sobre todo, la necesidad de la política. Y dentro de la política, la necesidad de la democracia, de más y más democracia y de una  permanente tensión en incrementar los niveles de calidad que legitimen esta acción reguladora y redistribuidora de los Estados- Nación.

Pero, aunque convengamos que se precisa impulsar instituciones de ámbito internacional para regular esta economía globalizada y con efectos mundiales, en todas y cada una de las instituciones existe un amplio margen de acción política. En el caso de España, el cuarto país más descentralizado del mundo, la capacidad de intervención de las CCAA y CCLL, es muy amplia, sobre todo por las materias en las que tiene competencias.

Son estas las razones que nos llevan a poner en marcha este ciclo de foros de reflexión para, partiendo del mayor conocimiento de los asuntos, seamos capaces de atinar con más precisión en las soluciones correctas. Se trata de un enfoque basado en el conocimiento, que persigue el interés general y la justicia social. Enfoque, en definitiva, desde la socialdemocracia, como modelo político contrapuesto al neoliberal y monetarista antes mencionado y responsable en gran medida de la crisis actual con las diversas expresiones conocidas. Modelo socialdemócrata, impulsor de las políticas del Estado de Bienestar, el crecimiento sostenible y la solidaridad internacional

Como se puede deducir de la actual crisis, el elemento que envuelve toda acción institucional tiene que ver con la calidad de la democracia. La democracia ha de promover un clima de confianza ciudadana en las instituciones y los responsables públicos que permita dar respuesta justa y eficaz a los problemas colectivos. El control de la acción pública, la transparencia, la rendición de cuentas, la participación y la toma de conciencia por parte de los ciudadanos de sus derechos y también de sus deberes son elementos que es necesario fortalecer para poder calificar a nuestra democracia como de calidad. En un país tan descentralizado como España los gobiernos autonómicos y locales tienen una importante tarea por delante en este sentido.

Las Comunidades Autónomas tienen un protagonismo relevante en la definición del modelo productivo, la ocupación del territorio y la definición del modelo social mediante la planificación y gestión de los servicios públicos. En definitiva, en la seguridad del entorno y la promoción de la cohesión social. Todos ellos son aspectos elementales que definen la calidad de vida de las personas.

Además, el modelo económico está íntimamente vinculado al sistema productivo. En Asturias, sufrimos ya hace dos décadas, la crisis de nuestro sistema productivo, basado en monocultivos de sectores en reestructuración, lo que obligó a poner en marcha un intenso proceso de reconversión y diversificación, en el que se mantuvo como guía la apuesta por la industria, como parte del saber colectivo de los asturianos. Este proceso, aún presente, está en perfecta sintonía con la Estrategia de Economía Sostenible impulsada por el gobierno de España.

El modelo productivo no es independiente del uso del territorio y de la seguridad ambiental, como tampoco el es del modelo social, en especial del sistema educativo.

La importancia de los servicios públicos en el modelo social es ya una realidad difícilmente discutida, sobre todo en coyunturas como la actual donde un modelo de protección social y garantía de servicios básicos de calidad universales, son imprescindibles para mantener la estabilidad y cohesión social. Pero la importancia de los servicios públicos tiene un impacto mucho mayor, siendo un elemento de enorme trascendencia en el modelo económico, en el sistema productivo y en el conjunto de la estructura social. Los servicios públicos no sólo generan empleo de calidad. Además contribuyen a que todos los ciudadanos tengan las mismas oportunidades de integrarse con éxito en la sociedad y la construcción de un sistema productivo innovador, próspero y competitivo. El modelo de Estado de Bienestar español, ahora ya en buena medida responsabilidad de los gobiernos autonómicos, tiene aún el reto de consolidarse y el desafío de que esas mismas oportunidades que persigue para todos sean también las mejores oportunidades, de modo que todos ciudadanos puedan considerar que una escuela o un centro de salud públicos son el mejor lugar donde acudir.

Poner en primera línea de la actualidad política estas reflexiones nos ayudará un mejor conocimiento colectivo sobre los asuntos de real trascendencia en la vida de los ciudadanos. Nos ayudará a avanzar en un sistema democrático de más calidad, con mejor conexión con los ciudadanos a los que representa y cuyos recursos gestiona.