"Debemos seguir apostando por la industria y ligarla a sostenibilidad e innovación para hacerla competitiva"

Javier Fernández afirma que "saldremos de esta crisis", pero advierte de que "sin regulación de mercados el sistema irá replicando una y otra vez"

Asturias no podría explicarse a sí misma sin su cultura industrial y, en el siglo XXI, la región debe seguir apostando por la industria, pero también ligada al desarrollo sostenible, la eficiencia energética y la innovación, que la harán más competitiva. Así lo señaló el secretario general de la Federación Socialista Asturiana (FSA-PSOE), Javier Fernández, durante su intervención en la clausura de las jornadas "La estrategia de economía sostenible en Asturias", que se desarrollaron en el Archivo Histórico de Oviedo.

Fernández, que se refirió a que los datos parecen indicar que se va hacia la salida de la crisis, citó la debilidad de nuestra economía: la falta de competitividad. "La mejor manera de analizar esa falta es ver la balanza comercial española. Siempre ha sido deficitaria, pero ahora la dimensión es insostenible. Y lo es porque tenemos unos costes unitarios altos y no tenemos capacidad de diferenciación de producto, de componente tecnológico para competir en eso, en marca (...) En precios no podemos competir y en componente tecnológico, innnovación y diseño, no sabemos. Y ante esa evidencia hay que poner en marcha un cambio estructural de la economía española con una triple dimensión de sostenibildad: la social, la económica y la ambiental. Eso es lo que se está haciendo para que España sea una referencia no sólo como lo que es, una sociedad abierta, con derechos civiles y sociales, sino también que se conozca por su investigación, conocimiento e innovación. Me alegra especialmente que el motor, el corazón de ese cambio, se promocione a través de la política industrial. Eso se entiende muy bien en Asturias, porque somos concientes de que la industria es el sector que incorpora más fenómeno tecnológico, que es capaz de tener más ganacias en productividad y que tiene un arrastre decisivo sobre otros sectores", señaló.

El secretario general de la FSA-PSOE hizo una amplia referencia al ámbito energético. "Aquí hablamos de precios muy bajos que seguramente tendrán costes ambientales muy altos o de excelencia ambiental con precios muy altos que tendrán coste, por ejemplo, en el aparato industrial. Ése es el dilema y ése es el equilibrio por el que tenemos que caminar. En definitiva, de lo que estamos hablando es de buscar la idoneidad (...) Nosotros lo analizamos porque tenemos empresas -no sólo asturianas, por supuesto- que compiten en mercados globalizados. Es decir, que colocan sus productos en el mercado mundial y, sin embargo, la electrcidad la tienen que adquirir en un mercado regional. Escuchamos hablar mucho de la integración de los mercados energéticos, pero, ¿y las líneas de transporte energético? Si la siderurgia, o el mercado del acero, es global, ¿cómo podría serlo si no hubiera puertos, carreteras adecuadas y ferrocarriles? ¿Y cómo puede haber entonces una integración energética cuando no hay líneas de transporte? Y eso ocurre no solamente en Asturias, fruto de la absoluta irresponsabilidad de muchos y, desde luego, de alguna fuerza política, el PP asturiano, que se alinea precisamente con quienes se oponen en otra provincia a esa necesidad que no es solamente de Asturias, sino del conjunto de España", explicó.

Fernández subrayó que "la derecha asturiana se ha opuesto a infraestructuras básicas para el desarrollo" de la región como la línea Sama-Velilla o las iniciativas en El Musel, y volvió a referirse a la crisis para destacar que "lo que ha entrado en crisis es todo un sistema de ideas, esa teoría económica dominante de que los mercados siempre toman decisiones racionales". "Los mercados no son buenos ni malos, pero necesitan regulación, eso es evidente, porque sin regulación y sin leyes lo que impera es lo que estamos viendo ahora: la ley de selva. Saldremos de esta y, como no se ha hecho esa regulación internacional que se necesitaba, pues el sistema irá replicando una y otra vez, veremos hasta dónde. Al final, tenemos que percibir esa idea de que lo que se ha corrompido es el mismo concepto de libertad, el hecho de que la palabra libertad sólo está aplicada a los mercados; aquí se habla de mercados libres, y nosotros lo que deberíamos decir es: no, mercados para que la gente sea libre,  para que la gente sea libre del daño, de la necesidad y del miedo".