El altruismo de la Alcaldesa

Artículo de Pilar Alonso, publicado en La Nueva España

 

Artículo de Pilar Alonso, portavoz de Sanidad en la Junta, en La Nueva España (24/08/2011)

 

"El altruismo de la Alcaldesa. Carmen Moriyón y su compromiso, no cumplido, de dedicación plena a las tareas municipales"

Ciertamente la nueva mutación de la derecha asturiana convertida en Foro Asturias no deja de depararnos sorpresas. Se están entrenando en la creación de personajes públicos y hasta el momento van colando, si tenemos en cuenta el tratamiento en algunos medios de comunicación y, justo es reconocerlo, el respaldo de una parte de la ciudadanía. Ya estamos habituados a asombrarnos con el personaje reinventado de su presidente y fundador y de los vaivenes ideológicos de alguno de sus insignes miembros.

 

El más reciente no tiene desperdicio. Se trata de la alcaldesa de Gijón, la alcaldesa cirujana que a través de un reportaje en un medio local nos remonta a un concepto decimonónico de la práctica de la medicina. Nada más lejos de mi intención poner en duda la profesionalidad, la capacitación ni el trato humano de la Alcaldesa con los pacientes. Lo que realmente parece sacado de una estampa de otro siglo es esa pretensión de la práctica de la medicina de forma altruista para los pobres que no pueden pagarse el tratamiento de su enfermedad. ¡Hasta ahí podíamos llegar! Afortunadamente la sanidad española no depende de actitudes altruistas de nadie: es un derecho de la ciudadanía.

 

Por una parte, la práctica médica en España ha alcanzado un grado de calidad excelente gracias, en primer lugar, a la existencia del Sistema Nacional de Salud, que garantiza unos centros sanitarios modernos con unos equipamientos tecnológicos punteros que posibilitan una práctica médica aplicando los más modernos avances por todos los profesionales del sistema y que sus beneficios alcancen por igual a todos los ciudadanos que lo precisen.

 

Por otra parte, el Sistema Nacional de Salud permite que la formación de posgrado de los profesionales se realice de forma homogénea, reglada y con calidad contrastada mediante el sistema MIR. Y la forma organizativa de trabajo en equipo, lo que garantiza la continuidad de la calidad asistencial en el sistema que, junto con el diagnóstico y el tratamiento basado en la evidencia científica, sitúa la actividad médica en las claves del conocimiento compartido y la aleja del «saber» individual y no contrastado, propio de la medicina de otros tiempos. Ambas cuestiones no son casualidad, sino consecuencia de una decisión política de organización de la sanidad española como servicio público de acceso universal y gratuito.

 

Pero veamos el altruismo. El reportaje nos muestra un quirófano de una clínica privada donde acuden pacientes por dos vías: procedentes de mutuas privadas o a título particular pagando de su bolsillo, lógicamente a la clínica. Para tener a punto un quirófano se necesitan muchos más medios que el salario del cirujano. Se precisan instalaciones, anestesistas, instrumentistas, enfermería, auxiliares, etcétera, etcétera. Se supone que todo esto será abonado por las mutuas privadas a las que acuden pacientes de mutualidades o con pólizas privadas. ¿Con quién se practica el altruismo? ¿Con la clínica o con las mutuas? ¿A quién descuenta la parte del salario médico?

 

Si por el contrario se trata de pacientes estrictamente privados, se supone que acuden porque no encontraron respuesta satisfactoria en el sistema público, que es el que cuenta con los mejores medios y profesionales, sin ninguna duda. Por lo que se conoce, la Alcaldesa es médica especialista de área del Hospital de Cabueñes, y cabría preguntarse por qué razón la Alcaldesa considera más adecuada su atención privada en lugar de reforzar el servicio público, si es que fuera necesario.

 

Fruto de una decidida apuesta política y un trabajo continuado y perseverante, el Servicio de Salud asturiano cuenta con unos profesionales excelentes y unos equipamientos y unas dotaciones de alta calidad que lo convierten en el servicio de salud mejor valorado de España. Un 80 por ciento de los asturianos está satisfecho o muy satisfecho con la atención recibida. En el Servicio de Salud de Asturias (Sespa) existen unos 2.800 médicos que cada día producen unos 50.000 actos médicos, al año operan a unas 60.000 personas y se realizan 16 millones de actos médicos.

 

La inmensa mayoría son extraordinarios profesionales, como no me cabe duda lo es la doctora Moriyón. Muchos de estos profesionales, en torno a un 86%, lo hacen, además, en régimen de dedicación exclusiva a la sanidad pública, dedicando vocacionalmente muchos de ellos un tiempo superior al exigido por estricto cumplimiento de los horarios establecidos. Sinceramente, estos profesionales ¿no pueden entrar en la categoría de altruistas porque se dedican sólo a la sanidad pública y con plena dedicación a sus pacientes?

 

En un país donde la protección de la salud es un derecho constitucional, el acceso a la asistencia sanitaria es universal y gratuito, gozamos del sistema sanitario segundo más accesible del mundo y uno de los más eficientes en términos de resultados en salud y económicos, ciertamente hablar de práctica altruista de la medicina es un ejercicio de viaje en el tiempo a épocas afortunadamente superadas, cuando algunos médicos altruistas dedicaban parte de su tiempo en centros de caridad para atender a personas que no podían pagarse el alivio a sus dolencias.

 

Lo que sí se puede reclamar del altruismo de la señora alcaldesa es una plena dedicación a la apasionante tarea de regidora municipal. En una democracia moderna como la que disfrutamos en España, la eficacia en la gestión pública es un atributo básico de la calidad de la democracia. Y en una etapa de crisis como la que atravesamos, más necesario aún.

 

Por tanto, dedíquese a la buena gestión de los servicios locales y colabore en lograr unos servicios sanitarios públicos excelentes para los gijoneses.

 

Ése es, sin duda, el altruismo más eficaz. Y por decisión propia, su responsabilidad.