El candidato socialista pide "ejemplaridad, trabajo y humildad" para ganar "las elecciones más difíciles"

Javier Fernández reclama que "hoy sea el último día del pesimismo" y a la derecha "lealtad institucional" para resolver los problemas de Asturias


“Hoy es el pistoletazo de salida (...) Tenemos por delante una carrera de obstáculos cuyo objetivo es estar en el podio, mantener el número 1 de la política asturiana. Y tenemos un compromiso añadido, porque no se trata solamente de ganarnos el derecho a gobernar Asturias, sino de estar a la altura, de superar el listón y de construir sobre lo mucho que nos dejan los gobiernos de Vicente Álvarez Areces. Los socialistas asturianos hemos gobernado, estamos gobernando Asturias, y nos sentimos orgullosos de ello. Pero no estamos satisfechos, por dos cosas: porque nos sobra ambición y porque nos falta soberbia. Nos sobra ambición para pensar que siempre podemos hacer más, que siempre hay cosas por hacer. Y nos falta soberbia para no reconocer que a veces nos equivocamos, que cometemos errores, que no somos infalibles, pero que ponemos el alma en cada acción de gobierno de cada ayuntamiento, ponemos el alma en cada acción de gobierno del Principado de Asturias”.

Lo anterior son las palabras con las que el candidato socialista a la Presidencia del Asturias y secretario general de la FSA-PSOE, Javier Fernández, inició su intervención ante el Comité Autonómico, que se reunió en el Auditorio de Oviedo para dar luz verde a las candidaturas autonómica y municipales para las elecciones de mayo. Fernández señaló que hay que trabajar para “pelear hasta el último voto” si bien “antes lo que quiero es que convenzamos”. “Antes hay que convencer, convencer a la ciudadanía de que somos nosotros los que podemos hacer que Asturias sea una tierra para venir a trabajar y a vivir. Convencerlos de que somos nosotros los que podemos recuperar Asturias de la situación en la que estamos como consecuencia de esta crisis que vive no solamente Asturias, sino el conjunto del país, el conjunto de Europa. Convencerlos de que somos nosotros los que podemos encauzar la fuerza de Asturias. Y, cuando lo hagamos, es de verdad cuando sólo nos sirve tener la mayoría social, sólo nos sirve la victoria y sólo nos sirve ganar el 22 de mayo”, explicó.

El candidato autonómico del PSOE pidió tres cosas a los socialistas asturianos: ejemplaridad, trabajo y humildad. Sobre la primera “exigencia”, la de la ejemplaridad, señaló: “Tenemos que demostrar que la política es el más noble compromiso que puede tener un ser humano. Que la política es la única manera decente de encauzar el conflicto social. Que la política es impugnar esa idea de que todo está determinado, todo establecido, todo prefijado, todo escrito... Que la política es debatir en el espacio compartido de ciudadanía, lo que es de todos, lo común, lo público, y en interés general (...)”.

“Tecnología de destrucción del Partido Popular”
Acto seguido se refirió al Partido Popular, de quien dijo practican “toda una tecnología de la destrucción para llegar al poder”. “Y la han desarrollado tanto, la han practicado tanto y les gusta tanto, que ahora mismo están destruyéndose a sí mismos aquí en Asturias. Y que nadie piense que me alegro de los problemas del Partido Popular. Que nadie piense que me alegro de que se estén destruyendo por ambiciones personales y por intereses particulares. Y no me alegro por dos razones. La primera porque en Asturias no sobra nadie, aquí no sobra nadie que quiera defender sus opiniones, no sobra nadie que quiera defender con lealtad sus ideas aunque no tengan nada que ver con las nuestras. Faltaría más. La segunda, porque Asturias necesita un Partido Popular, unas derechas más sensatas, más modernas, más generosas y más leales. Porque hay consensos básicos para la comunidad que necesitamos pactar todas las fuerzas políticas. Y yo, de verdad, desde el Gobierno, cooperaría con lealtad para que las derechas asturianas dejaran de destruirse entre ellas y se sumergieran en la lealtad institucional. Porque en Asturias no sobran más que los intolerantes, los sectarios y los inmorales. Y si las derechas quieren dejar su bronca cotidiana y venir a la lealtad institucional, a los pactos básicos por Asturias, incorporarse a la fuerza de Asturias, nosotros estaríamos encantados (...)”, añadió.

La autocrítica y el “privilegio” de escuchar
A la hora de referirse a la segunda exigencia, la del trabajo, aseguró que “vamos a hablar con cada uno de los hombres y las mujeres de Asturias” y que "yo, personalmente, voy a patear cada ciudad, cada villa, cada pueblo y cada aldea” porque “si los socialistas nos atrevemos a pedirle su voto a los ciudadanos es porque antes nos han dado el privilegio de poder escucharlos y de que nos escuchen”. “Y la tercera condición es humildad. Humildad sobre todo para entender que la ciudadanía esté distante de la política (...) Y hay que escuchar esa crítica y hay que escucharla con respeto y hacernos también nosotros la autocrítica, que no puede ser sincera si no está anclada en la humildad. Pero después tenemos que decir que no todos somos iguales, que las derechas no se están destruyendo a sí mismas en Asturias porque sean distintas, que no lo son, sino porque tienen intereses distintos, ambiciones personales distintas, intereses particulares distintos y que hay quien viene a la política para servirse de ella y los que estamos en política para que ella se sirva de nosotros”.

Tras reivindicar el orgullo de ser socialista y de un partido al que "miran más de 100 años de historia", se refirió a que es necesario hablar con los ciudadanos y decirles "que tenemos solución para ellos, que las cosas no tienen por qué seguir siendo así, que la gente, la ciudadanía, son los perdedores de lo que estamos viviendo, pero que toda nuestra fuerza y todo nuestro trabajo está destinado justamente a que mañana sea los ganadores. Que les hemos pedido sacrificios, sacrificios duros, pero los hemos pedido para poder recuperar el empleo, para superar la crisis, para volver a crecer". "Y queremos volver a crecer para hacer lo que hacemos los socialdemócratas, para redistribuir, para repartir, para igualar, para fortalecer, para ampliar, para consolidar el patrimonio de los que no tienen patrimonio, el patrimonio político de los socialistas, el Estado de Bienestar que tanto trabajo nos ha costado levantar. Eso es lo que tenemos que decirles”, explicó.

“El último día del pesimismo”
Si al principio de su intervención señaló que hoy es el pistoletazo de salida, Javier Fernández añadió que hoy “tiene que ser también el último día del pesimismo”. “Y el último día del desánimo en la sociedad. Y el último día en que podamos permitirnos el lujo de quejarnos. Y el último día en que estemos pendientes de los aciertos y de los errores del Gobierno de España. Y que nadie piense que me desmarco, que somos insolidarios... No, porque si hay alguien que haya sido solidario y valiente ha sido siempre el socialismo asturiano. El Gobierno y el Partido Socialista en el nivel federal saben que si nos necesitan estamos aquí como hemos estado a lo largo de estos más de 100 años de historia compartida. Pero ellos tienen sus responsabilidades y sus retos. Y nosotros tenemos las nuestras, tenemos nuestros propios desafíos y esos están aquí, están en Asturias”, aseveró.

Javier Fernández tuvo un reconocimiento para las personas que no están en las candidaturas y, sobre todo, expresó “el agradecimiento más profundo y más sincero a todos los militantes, a esos militantes que nunca piden nada, que siempre lo dan todo, que se dejan la piel por el partido”. También se dirigió a quienes sí van en las listas, “que me merecen todo el respeto por el coraje que demuestran dando este paso en este momento”. “En este momento tan difícil, porque yo sería un insensato si viniera aquí, como secretario general y como candidato a hacer un acto triunfalista, de propaganda política. Estamos viviendo un momento muy difícil y vamos a enfrentarnos a las elecciones más difíciles, seguramente, de todas cuantas hemos vivido. Os lo digo como lo siento, las más difíciles. Y, desde luego, no por la derecha. El adversario no son las derechas en Asturias, que siguen en esa guerra enquistada que tienen siempre y volverán a hacerlo en el futuro. Nuestro adversario es el desencanto, es la idea que puede consolidarse en la gente de que esta crisis no tiene salida, es desafección nuestra. Nuestro problema es desilusión nuestra, de nuestra gente, de la ciudadanía, de la mayoría social de progreso. Y somos nosotros quienes tenemos que arrancarles de esa idea. Somos nosotros porque a los socialistas podrán vencernos las circunstancias, los imponderables, pero lo que nunca va a poder vencernos es la resignación”, explicó.