La Transición

La salida del túnel

La muerte de Franco en 1975 abre la difícil tarea de la transición hacia la democracia, sólo asentada después del triunfo del PSOE en las elecciones generales de octubre de 1982.

En el inicio de este proceso histórico, cobran especial relevancia algunos hechos. Por ejemplo, la Asamblea Regional de las Juventudes Socialistas de Asturias convocada en septiembre de 1975 en Barredos (Laviana) para elegir a la primera Comisión Ejecutiva desde el final de la Guerra Civil, con Francisco Villaverde como secretario general, cargo que ocupó hasta 1977, cuando se integró en la Ejecutiva nacional. Los jóvenes socialistas asturianos no sólo se confirman como organización autónoma dentro del proyecto socialista, sino que tienden a hegemonizarlo.

La salida del túnel

En octubre de 1975, aún en la clandestinidad, la Asamblea reunida en la cabaña de Peña Mayor, con presencia de 20 a 25 delegados de toda Asturias, constituye una nueva CE de la FSA, de la que Jesús Sanjurjo, de 20 años de edad, es elegido secretario general, cargo en el que se mantuvo hasta 1988, con excepción del año 1977 y el primer semestre de 1978 en que la responsabilidad fue asumida por el histórico Rafael Fernández que, con su mujer Purificación Tomás, había regresado del exilio en México. De la misma formaban también parte otros compañeros como Ludivina García Arias, Aladino Cordero, Celestino Suárez, Fran Varela o Agustín Tomé, que rondaban la edad de Sanjurjo.

Además de los incluidos en las comisiones ejecutivas constituidas en Barredos y en Peña Mayor, se dejaban ver José María Fernández Chema , Juan Luis Rodríguez Vigil y los estudiantes de la Facultad de Derecho de Oviedo, Álvaro Cuesta, Luis Posada, Jaime Estrada, Carlos Piñeiro, Juan José Montero y Miguel Fernández; Rubén Begega y Longinos procedentes del grupo de Barredos; los avilesinos encabezados por Faustino García Zapico; José Angel Fernández Villa que como Nelly Fernández y Manuel Ponga llegaron al PSOE a través del Fondo Unitario de Solidaridad Obrera de Asturias (FUSOA)...

La salida del túnel

Ese grupo hizo que, desde 1976, el socialismo recobrara su protagonismo en Asturias. Celebrando actos públicos multitudinarios, liderando la plataforma de Convergencia Democrática, desde julio de 1975, y, después, formando parte de Coordinación Democrática, constituida en Asturias en junio de 1976. En medio de la tensión reinante, viejos y nuevos partidos preparaban las elecciones generales, las primeras de la transición, a celebrar el 15 de junio de 1977.

La salida del túnel

El 1 de mayo la FSA celebró un mitin en el Palacio de los Deportes de Oviedo, poniendo de manifiesto su fuerza al conseguir el lleno total. Ya en plena campaña electoral el PSOE hizo sentir su voz en todos los concejos. Los actos propagandísticos culminaron con un gran mitin de Felipe González en el estadio del Molinón de Gijón, al que asistieron 25.000 personas.

La salida del túnelr

El PSOE triunfó en Asturias obteniendo 5.269 votos más que la Unión de Centro Democrático (UCD) (31,81% y 30,9 % respectivamente, sobre el total de votos válidos). Fueron elegidos diputados: Luis Gómez Llorente, Honorio Díaz, José Manuel Palacios y Emilio Barbón. Por otra parte, la candidatura Por un Senado Democrático , formada por Rafael Fernández (PSOE), Atanasio Corte Zapico (ID) y Wenceslao Roces (PCE), obtuvo un triunfo aplastante. El PSOE ganó las elecciones en los concejos de la zona central, industrial y minera.

El crucial año 1979

El año 1979 fue clave en la historia del socialismo español y asturiano. En las elecciones generales (1 de marzo) y municipales (3 de abril), el PSOE asturiano crece en porcentaje de votos -37,37% y 34,20%- respecto a las de 1977 -30,9%-. En las municipales, el pacto firmado entre la FSA y el PCA hizo posible que las ciudades y villas más importantes de la región, salvo Oviedo, tuvieran alcaldes socialistas. En abril de 1979, la FSA-PSOE se confirma como una opción política que debe asumir la responsabilidad de la gestión pública.

Unos meses antes, Rafael Fernández, secretario general de la FSA-PSOE hasta el 10 de junio de 1978, había asumido la presidencia del Consejo Regional. El poder regional, eso sí, tardará un tiempo en hacerse realmente efectivo: Asturias no dispuso de las primeras transferencias hasta abril de 1980.

La situación de preponderancia política de la FSA-PSOE se correspondía con una cierta debilidad orgánica, puesta de manifiesto por Celestino Suárez, secretario de Organización, en el XXI Congreso (Perlora, 23-25 noviembre de 1979). A ese congreso acudieron 239 delegados, con el mandato de 4.689 afiliados.

Los éxitos electorales, sobre todo municipales, contribuyeron al debilitamiento orgánico, ya que numerosas personas asumieron las responsabilidades en los ayuntamientos. Carencias que tampoco se remediaron con la incorporación a la FSA, en 1978, de unos 140 militantes procedentes del Partido Socialista Popular (PSP) de Tierno Galván.

El crucial año 1979

Pero la FSA-PSOE no sólo padecía las consecuencias de su " crisis de crecimiento ", sino que en 1979 sufrió, al igual que el resto del socialismo español, una sacudida ideológica, desencadenada por Felipe González, en el XXVIII Congreso, al proponer el abandono del marxismo como referente de la praxis política.

La delegación de la FSA tuvo gran protagonismo. Fue la moción asturiana la esgrimida por el madrileño Francisco Bustelo como alternativa a la sevillana. En la misma se dejaba claro " el carácter de partido de clase, de masas, marxista, democrático y federal " del PSOE.

El intento de Sevilla de enmendar la ponencia asturiana fue derrotado con el voto del 62% de los delegados, provocando la dimisión de Felipe González para desolación de buena parte de la delegación asturiana, algunos de cuyos componentes habían propiciado su promoción a la Secretaría General en Suresnes. Se cuestionaban los principios, pero no al líder que, junto a Alfonso Guerra, acabó saliendo reforzado de la crisis tras el subsiguiente Congreso Federal Extraordinario (Madrid 27 y 28 de septiembre).

La nueva dirección, con Ramón Rubial como presidente, Felipe González como secretario general y Alfonso Guerra como vicesecretario -y en la que la FSA estaba representada por José Ángel Fernández Villa como vocal-, tenía en sus manos un partido casi de nueva planta.

El crucial año 1979

En Asturias, el XXI Congreso de la FSA se encargó de adaptar a la realidad regional los acuerdos del Federal y eligió la siguiente Comisión Ejecutiva:

  • Secretario general: Jesús Sanjurjo.
  • Secretario de Política Sindical: Celestino Suárez (secretario de Organización desde el XX Congreso).
    Angel Balbuena fue elegido secretario de Organización de forma interina hasta febrero de 1980, en que fue nombrado, en reunión del Comité Autonómico, Carlos Alberto Fernández.
  • Secretario de Formación: Ovidio Villa.
  • Secretario de Prensa: Cándido García Riesgo.
  • Secretario de Política Municipal: Faustino González Alcalde.
  • Secretario de Política Sectorial: José Mª Suárez.
  • Secretario de Propaganda: José Manuel Cachero.
  • Secretario de Cultura: Jorge Fernández León.
  • Secretario de Estudios: Luis Martínez Noval.
  • Vocales: Manuel Fernández " Lito " (secretario General de la UGT de Asturias), Honorio Díaz de UCA, José Ángel Fernández Villa (secretario general del SOMA desde 1978), Wenceslao López, Julio César de Langreo, José Manuel Montes, Eduardo Lafuente (secretario general del Metal de la UGT de Asturias) y Antonio Campillo.

En consonancia con la línea oficial federal, que pronto se empezaría a denominar "guerrista", se confirmaba el obrerismo histórico en la FSA. La dirección política fue refrendada en el Congreso Extraordinario que tuvo lugar en Mieres (octubre de 1981), previo al XXIX Federal y en el XXII Congreso (Oviedo, 15 al 17 de enero de 1982), del que salió una Ejecutiva con Sanjurjo de nuevo al frente de la Secretaría General y en la que Luis Martínez Noval asume la Vicesecretaría General de nueva creación.

Además, se aprobó un programa de gobierno para la Comunidad Autónoma, que quedaría constituida como tal el 31 de enero, 20 días después de la publicación del Estatuto de Autonomía en el B.O.E. Rafael Fernández, presidente del Consejo Regional y senador, fue presentado como candidato a presidir el primer Gobierno autonómico.