Federación Socialista Asturiana - PSOE Asturias

  1. Inicio
  2. Historia
  3. Primer tercio del siglo XX
  4. N´asturianu

Primer tercio del siglo XX

Desde principios del siglo XX hasta la proclamación de la República en abril de 1931 se sucedieron éxitos y fracasos, avances y retrocesos e incluso divisiones internas, reflejo de las existentes en el ámbito nacional. A pesar de todo, tras la primera década del siglo pasado el socialismo se convirtió en el principal componente del movimiento obrero asturiano.

Primeros pasos

Durante los días 28 y 29 de agosto de 1902 se celebró en Gijón el VI Congreso Nacional del PSOE. Un año antes, en septiembre de 1901, Pablo Iglesias había visitado Asturias, recorriendo los concejos de Mieres, Oviedo, Gijón, Llanera, Siero, Pravia, Soto del Barco y Avilés.

Siguiendo la resolución de la II Internacional Socialista que instaba a "promover la educación y la organización de la juventud con el fin de luchar contra el militarismo", en la primera década del siglo XX se crean en distintas agrupaciones las Juventudes Socialistas. En Asturias, el movimiento juvenil se inició en 1904, cuando José María Suárez, su hermano Juan Antonio, Teodomiro Menéndez y Aurelio Cuartas fundan la Juventud Socialista de Oviedo. En 1914 se constituyó la Federación de Juventudes Socialistas de Asturias, y César González fue nombrado secretario general.

Fechas reseñables para el afianzamiento del socialismo asturiano son también las de la fundación, por parte de Manuel Llaneza, del Sindicato de Obreros Mineros de Asturias (SOMA), cuyas agrupaciones convivieron en las Casas del Pueblo con las socialistas desde su creación en 1910, y la constitución en 1925 de la Unión General de Trabajadores de Asturias.

Casas del Pueblo

La favorable coyuntura que para el carbón supuso la neutralidad española durante la Primera Guerra Mundial (1914-1918) hizo posible conseguir recursos para financiar la construcción de numerosas casas del pueblo. Entre todas ellas, unas sesenta, destacan algunas por su magnitud y su calidad arquitectónica: Mieres, Sama de Langreo, El Entrego (San Martín del Rey Aurelio), Oviedo.

Casas del Pueblo

Frente a la insalubridad de la vivienda obrera, se pretendía proporcionar a los trabajadores, en palabras de Manuel Llaneza ( El Socialista, 6 de mayo de 1917), "lugares alegres, cómodos, donde no sólo existan nuestras dependencias, sino también organismos de entretenimiento y distracciones cultas, que, a la vez que alegran nuestro vivir, nos aparten del tugurio indecente en que hoy nos embrutecemos".

La idea era desarrollar programas formativos con planteamientos avanzados. Orfeones, rondallas, grupos de teatro de Juventudes Socialistas, charlas de controversia o el coloquio sobre distintos temas, unidos al contacto con la naturaleza a través de excursiones y giras, preparaban el ánimo de los militantes para aprender a leer y escribir, si no sabían, en la Escuela laica, para asistir a los cursos de las Escuelas de Verano, a los ciclos de conferencias que se organizaban o, simplemente, para aficionarse a la lectura de prensa. En definitiva, para adquirir la formación política y firmeza ideológica propias del obrero consciente , paso previo para su total emancipación.

Fue la generación de jóvenes que irrumpe en el socialismo asturiano a comienzos del siglo XX la que asume la responsabilidad orgánica y la práctica política. Se debe destacar el papel de los hermanos ovetenses José María y Juan Antonio Suárez. La biografía del primero transcurre paralela, hasta su fallecimiento en 1927, con la de los dos principales líderes del socialismo regional, Manuel Vigil Montoto y Manuel Llaneza. Con el primero colaboró en la elaboración de La Aurora Social , sustituyéndolo incluso en la dirección del periódico y en la presidencia de la FSA-PSOE. En cuanto a su relación con Llaneza, Andrés Saborit escribe que "desde los primeros pasos dados por Manuel Llaneza para crear el Sindicato Minero fue su brazo derecho".

Dirección y práctica política

Por su parte, Juan Antonio Suárez concentra en su persona, tras la muerte de su hermano, la secretaría general de la FSA-PSOE y la dirección de La Aurora Social . En esas responsabilidades afrontó el final de la dictadura de Primo de Rivera y los sucesos posteriores, entre ellos las elecciones municipales del 12 de abril de 1931 que hicieron posible el advenimiento de la República.

La participación en los procesos electorales, suspendidos temporalmente por Primo de Rivera, constituyó el procedimiento ordinario utilizado por el socialismo democrático para lograr el control de los órganos de decisión política. El constante fraude electoral no pudo impedir la progresiva presencia de representantes del socialismo regional en ayuntamientos, Diputación e incluso en las Cortes Generales.

El 1 de enero de 1902 se abrieron, por primera vez, las puertas de algunos ayuntamientos asturianos para los socialistas. En los comicios del mes de noviembre anterior, fueron elegidos seis concejales: en Oviedo, Ángel Suárez Fierro y Manuel Vigil Montoto; en Mieres, Aureliano Suárez y Francisco Palau; y, por último, en Castrillón se consiguieron otros dos concejales, de los cuales se desconoce el nombre. En las elecciones del año 1903, se presentaron once candidatos socialistas, de los que fueron elegidos nueve.

Pero el despegue definitivo tuvo lugar en la segunda década del siglo, tras la formación, en 1909, de la alianza republicano-socialista: si en España, al año siguiente, el PSOE obtenía su único diputado, Pablo Iglesias, en Asturias triunfaba de forma aplastante en Gijón Melquíades Álvarez, republicano coaligado con el PSOE. Fueron años en los que el socialismo se dejó sentir en Oviedo y en muchos ayuntamientos de las zonas mineras. Se recuerda a José Fernández Flórez, que asumió la alcaldía de San Martín del Rey Aurelio en 1918; a Antonio F. Cienfuegos, que hizo lo propio en Langreo en 1920; y, sobre todo, a Manuel Llaneza, que lo fue en Mieres en enero de 1918, tras ser elegido concejal en 1911. Alcaldes y concejales socialistas, armados con el Programa Municipal del Partido, dejaron por su labor una huella imborrable.

Pero la tendencia del socialismo asturiano a convertirse en un movimiento de masas y en fuerza electoral de relieve se vio frenada por las importantes crisis internas, representación regional de la situación general española.

Momentos de crisis

En Asturias se vivió con especial intensidad la huelga general revolucionaria de agosto de 1917. Convocada por UGT y CNT en toda España, afectó a los principales centros industriales, pero fue un fracaso. Determinante para ello fue la rápida detención del Comité de Huelga, en Madrid, formado por los socialistas Andrés Saborit, Julián Besteiro, Daniel Anguiano y Largo Caballero.

La represión que siguió a los acontecimientos fue desproporcionada, especialmente en Asturias. Los bandos del general Burguete, tildando de "alimañas" a los mineros, fueron el preludio de castigos de gran dureza.

La segunda crisis tuvo lugar como consecuencia de la fractura del socialismo español en 1921. La escisión afectó especialmente a las Juventudes, que no se recuperarán hasta el final de la dictadura.

Por todas estas circunstancias, la proclamación de la dictadura, en septiembre de 1923, no llegó con el PSOE y la FSA en sus mejores momentos. Los efectos de la represión posterior a la huelga de 1917 y de la escisión comunista aún estaban presentes: de los 1.400 militantes de 1919 se había pasado a unos quinientos en 1923.

Durante los primeros años de esa dictadura, la táctica colaboracionista, defendida por Largo Caballero con el respaldo de un ya muy enfermo Pablo Iglesias, determinó el distanciamiento entre las ejecutivas del PSOE y la UGT de los trabajadores.

En cuanto al socialismo regional, los síntomas de recuperación se dejan sentir, principalmente, desde las Juventudes, con la incorporación de nombres como José Barreiro, José Mata Castro, César Antuña, Paulino Rodríguez, Manuel Fernández Peón, Rafael Fernández, Luis Roca de Albornoz, Manuel Otero, Joaquín López, los hermanos Montes (Luis, Secundino y Rufino). e incluso la formación de los primeros grupos femeninos, con Purificación Tomás, Selina Asenjo, Pilar Santaeufemia, Pilar Lada, Esmeralda Maseda. Esto supone la llegada de una nueva generación de socialistas que, nacidos en las dos primeras décadas del siglo, vivirán intensamente la vorágine de acontecimientos posteriores.


Iniciar sesión Regístrate gratis