José Barreiro García


Nace en Sama de Langreo (Asturias) el 18 de marzo de 1908 y fallece a los 67 años de edad víctima de una larga enfermedad


Barreiro García, José (el maestro de Sama)

José Barreiro García
José Barreiro García

Nace en Sama de Langreo (Asturias) el 18 de marzo de 1908. Fogueado inicialmente entre los avatares de las luchas de los mineros y en el ambiente de unas organizaciones socialistas que brotaron en la cuenca del Nalón pocos años antes, contó con un buen maestro, su hermanastro Lázaro García, el barbero de Sama, devenido desde muy pronto en librero, escritor y publicista destacado del socialismo.

Superadas las duda iniciales, José Barreiro se afilia las JJ.SS. en el año 1929, cuando ya fenecía la Dictadura de Primo de Rivera. Su ingreso fue saludado en La Aurora Social del mes de agosto en los siguientes términos:

Con nuestra propaganda individual vemos que van ingresando en las Juventudes muchachos de gran mérito, que vienen con gran entusiasmo a trabajar por las ideas socialistas. En Sama se puede constituir una Juventud de las mejores porque hay una porción de jóvenes que sienten nuestros ideales; y con el ingreso de José Barreiro se puede adelantar doble más terreno.

En efecto, la entrada de Barreiro en la JS de Sama, junto con un grupo de compañeros de estudios —en el mismo año 1929 se matriculó en la Escuela de Magisterio de Oviedo, compatibilizando las tareas académicas con el trabajo en el exterior de las minas propiedad de la empresa Carbones La Nueva—, revitalizó una organización que había quedado muy debilitada como consecuencia de la escisión comunista de 1921. Contribuyó también la reconstrucción del Grupo Femenino en el que descuellan desde el primer momento Purificación Tomás y Selina Asenjo, así como la puesta en funcionamiento de la escuela laica de Sama, creada a propuesta del propio Barreiro y de la que fue maestro.

La proclamación de la República en 1931 fue motivo de esperanza para aquellos jóvenes entusiastas. Barreiro, que ese año contrajo matrimonio con Felicidad Gutiérrez, de 19 años, participó activamente en los hechos que precedieron a las elecciones del 12 de abril, hasta el punto de que, como el mismo dejó dicho, en poco tiempo fue «preso y procesado por cuatro veces». En aquellas circunstancias, se completó su convergencia con el socialismo incorporándose como maestro nacional a la atea de FETE-UGT el 1 de mayo de 1933, tras concluir brillantemente la carrera de Magisterio.

Lástima Que este joven siendo tan inteligente sea socialista.

Exclamó, al parecer, una de sus profesoras

José Barreiro intervino decididamente en los acontecimientos revolucionarios de octubre de 1934. Primero en la agitación previa, fomentando el acercamiento de los maestros a los obreros. Después en los acontecimientos desencadenados la noche del 4 al 5 del citado mes. Tras la derrota fue sorprendido cuando intentaba huir hacia Luarca, en el occidente de Asturias, cabiéndole el triste honor de conocer las dependencias del antiguo convento de las Adoratrices de Oviedo y sufrir los refinados métodos de tortura junto a otros muchos compañeros. No fue liberado hasta después del triunfo del Frente Popular en las elecciones del 16 de febrero de 1936, que dieron paso, como es sabido, casi sin solución de continuidad, al estallido de la Guerra Civil, durante la cual adquiere el rango de dirigente del socialismo regional.

En efecto, con 28 años de edad, el Maestro de Sama asume funciones político-administrativas en el Comité Provincial del Frente Popular de Asturias, inicialmente constituido en Sama de Langreo y trasladado a Gijón el 6 de septiembre de 1936, en donde ya en diciembre toma el nombre de Consejo Interprovincial del Frente Popular de Asturias y León, presidido por el socialista Belarmino Tomás. Barreiro ocupó primero la Secretaría de Instrucción Pública en el departamento correspondiente y después la de Guerra, cuya titularidad detentaba Belarmino. Pero en abril de 1937 el gobierno de Largo Caballero decidió la supresión de las Consejerías de Guerra allí donde, como en Asturias, se habían constituido. Esto significó el momentáneo alejamiento de Barreiro del Consejo Interprovincial en el momento en que, a sus 29 años, era ya una personalidad indiscutible en el socialismo regional, tanto a nivel político como sindical.

El Maestro de Sama era figura imprescindible en los actos organizados por la Secretaría de Propaganda de la fsa. Pero, además, en el congreso provincial de la UGT, celebrado en Gijón del 6 al 11 de abril de 1931, fue elegido vicepresidente del ce al formar parte de la candidatura triunfante en representación de la atea. Barreiro García, José.

No obstante, la marcha de la guerra provocará que sea instado de nuevo por Belarmino Tomás a incorporarse a puestos de responsabilidad en el Consejo Interprovincial, al ser nombrado por éste presidente de la Junta de Defensa Civil creada el 31 de mayo de 1937. Como tal presidente evacua por Gijón, con los demás componentes del consejo, la aciaga noche del 20 al 21 de octubre de ese mismo año. No volvería a pisar Asturias.

Como otros miles de asturianos que, sorteando el acoso de la armada franquista que patrullaba por el Cantábrico, lograron arribar a las costas atlánticas francesas, no tardó en retornar a la España republicana, concentrándose la mayoría en Cataluña y en el área levantina. Allí Barreiro es implícitamente reconocido como dirigente indiscutible de los socialistas asturianos refugiados, posición que se consolidará a partir de 1939 en el exilio.

En Cataluña, el sentido orgánico del socialismo regional se tradujo en la constitución inmediata de la Agrupación de Socialistas Asturianos (asa) y su complemento asistencial, la Agrupación de Socialistas Refugiados de Asturias (ASRA), con sede en Barcelona, que llegó a tener más de 1700 afiliados. A comienzos de noviembre de 1937, José Barreiro fue elegido secretario general del ce de la asa en una candidatura de la que además formaban parte Inocencio Burgos (presidente), Belarmino Tomás (vicepresidente), Rogelio Lagar (secretario administrativo), Lorenzo López Mulero (secretario sindical), Ángel de Ávila (secretario juvenil), Purificación Tomás (secretariado femenino), Paulino Rodríguez (secretario de milicias), Manuel Suárez (secretario de actas) y Amador Fernández (vocal). Detentaría el mismo cargo en el Centro Asturiano de Cataluña desde marzo de 1938 hasta la caída de Barcelona, a comienzos de febrero de 1939, en poder del ejército franquista.

La confianza depositada por los socialistas asturianos en José Barreiro durante su estancia en Cataluña se ratificó en el dilatado y difícil periodo de 36 años de exilio en Francia, donde fue el alma y principal inspirador de la Comisión Socialista Asturiana (CSA), de la que fue secretario general hasta su muerte. Concebida la CSA como prolongación de la asa, cumplió funciones de solidaridad y ayuda, tanto de los compañeros del exilio como del interior. Pero, además, sobre el socialismo asturiano de uno y otro lado de los Pirineos, Barreiro, líder reconocido por unos y otros, trascendió como dirigente a la totalidad del socialismo español.

Sería demasiado largo enunciar todos los cargos de responsabilidad que asumió en el PSOE y en la UGT, así como en organizaciones dependientes del estilo de Solidaridad Democrática Española. Recordar, al menos, que fue vocal de la CE de la UGT desde 1946 hasta 1969 y vicesecretario general del PSOE 1950 hasta 1967. Desde el corazón de las organizaciones socialistas, por otra parte, fue figura clave, y no siempre reconocida, de la renovación de las mismas iniciada en el X Congreso del PSOE en el exilio, celebrado en el mes de agosto de 1967 y que culminó en el congreso de Suresnes (octubre de 1974).

Mención especial requiere la labor intelectual de José Barreiro. No escribió libros, pero sí innumerables artículos para periódicos y revistas porque quería, según dejó dicho, transmitir a muchos lectores «su mensaje, su visión de la vida, sus opiniones sobre los acontecimientos». Fue, asimismo, un activo conferenciante y animador de debates. Fue, en suma, un intelectual marxista, pero no dogmático, aunque firmemente convencido de que los factores económicos constituían el epicentro de las estructuras de cualquier formación social.

A esa faceta de su personalidad, además de a las de hombre íntegro y socialista indesmayable, se refirió su amigo y correligionario Antonio García Duarte en la oración fúnebre que pronunció ante su tumba en el cementerio civil de Chaum (Alto Garona), el 18 de agosto de 1975 a las 4 de la tarde. El día antes, José Barreiro, a los 67 años de edad, había fallecido en la Clínica Pasteur (Toulouse), víctima de una larga enfermedad, contraída a comienzos del exilio en Francia como consecuencia de la dureza del trabajo en las minas pirenaicas (fpa 4).