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El agua en Llanera, blanco y en botella

Carta al Director enviada por Gerardo Sanz

19/02/2014

La empresa concesionaria del agua en Llanera, Aqualia, vuelve a denunciar al Ayuntamiento de Llanera. Esta vez por no concederle una subvención de unos 480.000 euros y por no admitir una subida de tarifas para el 2014 de algo más del 17%.
Este recurso contencioso viene a sumarse a los otros dos iniciados, por la misma empresa, en el pasado año 2013, también contra el Ayuntamiento. En este caso por la reclamación de sendas subvenciones relacionadas con la gestión de la piscina de Lugo de Llanera correspondiente a los años 2011 y 2012 que suman la cantidad de 525.000 euros.
Casi un millón de euros suma el total de las subvenciones que Aqualia ha reclamado, hasta ahora, al Ayuntamiento de Llanera. Una cantidad nada despreciable y que, sin duda, se incrementará en sucesivas reclamaciones por parte de la empresa concesionaria.
En el caso de la gestión del agua, Aqualia aduce unos motivos que son a todas luces insólitos y totalmente ajenos a la influencia municipal. Llama la atención de manera extraordinaria el que uno de los motivos sea la “disminución del volumen consumido por el Campo Hípico Municipal de Oviedo (Asturcón)”. Cualquier empresa tiene que tener en cuenta que puede perder clientes. ¿Qué pensarán de esto los autónomos de Llanera que han visto como han bajado espectacularmente sus ventas y muchos han tenido que cerrar sus negocios? Autónomos que la mayoría de ellos por tener, no tienen ni derecho al paro. Es muy fácil mantener una empresa cuando si se pierden clientes, son los vecinos los encargados de subvencionar la merma con sus impuestos.
Otro motivo aducido por la empresa es el “incremento de costes de la energía eléctrica”, argumento sin duda interesante, cuando todo el mundo sabe que periódicamente se producen subidas en el precio de la energía, algo que los gestores de Aqualia deberían de saber para tenerlo en cuenta en su cuenta de gastos.
En contraposición, en España, hay más de cuatro millones de personas sufriendo pobreza energética, un tipo de miseria que según el INE provoca más de 2.300 muertos al año. ¿Quién va a compensar a aquellas familias que, tras las últimas subidas de los precios de la energía, unido a la crisis, afrontan una situación en la que tienen que elegir entre comer o calentar su vivienda?
Entiendo perfectamente que la empresa pretenda arañar de donde pueda con la astucia de las “pegas” en busca de alimento. Pero la osadía de ahora viene de atrás, viene de los años en los que Avelino Sánchez gobernaba con mayoría absoluta Llanera, y no defendía con firmeza los intereses del Municipio. Los dirigentes políticos deben mantener la distancia con respecto a las empresas concesionarias y exigir con firmeza que se cumpla lo pactado, porque en esos asuntos no valen amistades ni confianzas. Cuando se dan alas, después a ver quién es capaz de cortarlas. Igual criterio debería ser seguido en el caso de las relaciones entre el equipo de gobierno y los encargados de dar fe pública. Por decencia: ni juntos ni revueltos. Cada uno a su trabajo.
A veces, es muy clarificador echar la vista atrás. En este caso, podemos recordar que Aqualia, llegó a Llanera en el 2006, tras una privatización del servicio de agua impulsada por el alcalde Avelino Sánchez, con una concesión por 25 años, lo máximo que permitía la ley y pagando al Ayuntamiento 200 millones de las antiguas pesetas en un pago único, que el alcalde tuvo a disposición meses antes de las elecciones del 2007. También llamó la atención la casualidad de que quien realizara los pliegos de condiciones y la valoración de las ofertas para la privatización del agua en Llanera, fuese Paloma Gázquez, candidata en aquellas Elecciones Municipales del 2007 al Ayuntamiento de Oviedo por el Partido Popular. Blanco y en botella.

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